Cuatro historias de anarquistas en Argentina parte 1


Extractos: 

De las conversaciones con Jesus Gil: 

-¿ Por qué el anarquismo ya no tiene participación sindical? 

-Porque no hay obreros que vengan a la F.O.RA. No sé si a los traba- jadores no les interesa el anarquismo, no lo comprenden o no saben de qué se trata, pero el hecho es que no se acercan. Creo que hay que volver a enseñar a difundir nuestros principios. En nuestros actos públicos, siempre, siempre hemos tenido gente. Y si logramos hacer un poco de propaganda hay gente, hay muchísima gente que se siente identificada con las ideas de la F.O.R.A. 

-¿ Se puede volver a aquellos tiempos de militancia anarco-sindical ? 

– Yo creo que sí, depende de cómo encaremos esa acción de propaganda. Si uno analiza, por ejemplo, el planteo de los chicos del Grupo Anarquista Marplatense, que se proponen desarrollar propuestas para resurgir a la F.OR.A. , entonces, se da cuenta de que el germen del anarquismo está. Lo importante es la organización. Si los trabajado- res, cualquiera sea su profesión u oficio, se organizan y toman decisiones a través de asambleas, se vuelve de hecho a la militancia sindical. 

-¿ Y por qué la falta de movilización en la gente? 

¡Ahh!...porque todas las multitudes coinciden en defender al Estado. La gente cree que no puede resolver sus necesidades, sus relaciones de trabajo y de salud sin el gobierno. ¿,Y para qué necesitan los gobernantes mantener el Estado ¿ Para las fuerzas publicas ? ¿ Para los militares ? Y ellos ; 
¿ a quién van a defender ? ¿ al hambre del pueblo ? o a los capitalistas ? 
Éstas son las preguntas que tiene que hacerse la gente. El pueblo se tiene que preguntar qué hacer frente a esto. 

-¿ Cree que sigue siendo posible negar el Estado? 

- Para nosotros el Estado es inservible. El Estado sólo defiende el sistema capitalista, nada más. Y esto no es de ahora, viene desde la creación de los estados. Por eso, disponernos a negociar no es una simple trasgresión sino que implica el reconocimiento del Estado como autoridad. Y no hay nada que hacerle: la autoridad es una cosa y la libertad es otra. 

-Algunos anarquistas acusan a la F.O.R.A. de autoritaria, de no haber sabido negociar con el Ministerio de Trabajo y de calificar de traidores a los gremios adheridos que pretendían discutir convenios con el gobierno- 
No, la F.O.R.A. jamás fue autoritaria. Siempre sostuvo una línea de pensamiento que es la acción directa, es decir, el tratamiento de las cuestiones de trabajo entre los obreros y las patronales sin intervención de terceros, entiéndase por terceros al Estado. Este es un principio básico con el que concordaban todos los gremios adheridos. Claro, cuando la situación se empezó a poner complicada y el Ministerio de Trabajo nos presionaba para inscribirnos, algunos gremios decidieron acatarlo, romper con nuestros principios y abrirse de la F.O.R.A. Nosotros, los foristas, rechazamos siempre la intervención del Ministerio de Trabajo en los asuntos de los trabajadores. Cuando intervenía terminábamos las huelgas y todas las negociaciones con las patronales porque sabíamos que estaba siempre para el arreglo capitalista. 

¿ Qué factores han perjudicado al acción Anarco-sindicalista en la Argentina 

- La gran represión institucional y la llegada del peronismo al poder. El peronismo ha deformado la mentalidad de la gente porque instaba a los obreros a tomar las fábricas, los talleres, las obras, pero los trabajadores no estaban educados para resolver sus problemas a través de la consulta de la asamblea. Por eso han hecho cualquier cosa en sus puestos de trabajo. Además, los obreros peronistas han tenido poca dignidad: les daban una sidra y un pan dulce y con eso se con formaban. 
¿ De quién es la responsabilidad de que las obreros no tengan educación para movilizarse? 

De cada uno. No obstante, la educación tiene que ser impulsada desde las organizaciones de trabajadores, donde reside la capacidad productora del proletariado. 

¿ A las organizaciones actuales les interesa que los trabajadores se eduquen? 

– Debe interesarles, y si no propulsan la educación de sus hombres deben empezar a hacerlo. Aunque, lamentablemente, hay organizaciones como la CGT a la que no le importa ni medio que los obreros se eduquen porque ha nacido para responder al sistema capitalista. 

- ¿ Por qué la gente se moviliza masivamente por el fútbol, por el rock y no por la militancia política? 

- Porque están influidos por los medios de comunicación. 

–¿ La gente era más solidaria cuando usted militaba? 

Seguro. Hasta se había formado un comité pro presos integrado por militantes, esposas, hermanas, hijas que iban a las cárceles a asistir a los compañeros detenidos, los atendían, les llevaban comida, ropa... creo que si en este momento un militante cayera preso no se generarían estas organizaciones. – 

¿ Cómo ve al sindicalismo hoy? 

- Negativo, no representa a los trabajadores. No es más que un elemento que utilizan los políticos en favor de sus propios intereses. Y la F.OR.A. no puede tener contacto ni forma alguna de entendimiento con ellos. 

¿ Y cuál es la propuesta del anarquismo frente a esta realidad económica y social? 

- Nosotros proponemos la acción directa como lucha y como ejemplo, y el desconocimiento de cualquier autoridad que intervenga en los conflictos obreros. Esperamos que los obreros vuelvan, les abrimos los brazos como antes, como siempre. Pero no aceptamos pretensiones partidarias. El día que los anarquistas estén en el gobierno o participen de sus negociaciones van a caer en el verticalismo y cometerán los mismos errores que todos los políticos. 

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JESUS GIL 

Nació en la ciudad de San Miguel de Tucumán en 1911. 



A los 16 años dejó la casa paterna y se trasladó a la provincia de Jujuy para trabajar en la cosecha de la caña de azúcar del ingenio Ledesma, donde intervino en el primer conflicto gremial de su vida. 



Entre 1927 y 1929 se desempeñó allí como cosechador ayudante de herrero y conductor de vehículos y, durante esos años, al terminar cada temporada de cosecha acostumbraba a viajar a la capital provincial, para emplearse como peón de albañil en el área de la construcción. A raíz de su trabajo participó, en 1927, de la obra de la Escuela Normal de la ciudad de San Salvador. 



Ese mismo año, a través de compañeros mayores, conoció la F.O.R.A. 



Asistió a asambleas, concurrió a debates y se relacionó con obreros de otros gremios en el local que esa Federación tenía en la capital jujeña. 



Pronto se interesó en las ideas del comunismo anárquico y decidió adoptarlo como ideología. 



En 1929 regresó a Tucumán y al enterarse de la apertura de un nuevo local forista en la capital se acercó y volvió a afiliarse. 



En 1930, la Bolsa de Trabajo de la F.OR.A. de su ciudad natal lo vinculó con la constructora Alasio Hnos. para trabajar como albañil. Al poco tiempo de ingresar a la empresa, y con 19 años sus compañeros de obra lo eligieron delegado. Durante 1931 y 1932, desarrolló una militancia activa y siguió desempeñando tareas en el área de la construcción. 



En 1933, ante la ola de arrestos a militantes y deportaciones masivas, los trabajadores organizados comenzaron a dispersarse y la policía clausuró la sede de la F.O.R.A en Tucumán en el marco de una persecución oficial a esa entidad en todo el país. 



En 1934, junto a varios compañeros, alquiló y abrió otro local de la Federación e inició la tarea de difundir las ideas foristas y acercar nuevamente a los trabajadores. 



En 1935 fue nombrado secretario del gremio de al- bañiles y delegado ante el Consejo de la FORA tucumana. A los pocos meses, se convirtió en uno de los principales impulsores de una huelga de la Sociedad de Albañiles que duró 22 días. Al terminar el conflicto los empresarios de la construcción de Tucumán le cerraron definitivamente las puertas de todas las obras de la ciudad. 



En 1936 logró conseguir trabajo en las afueras de la provincia, en el trazado de la ruta 38. Y, mientras estaba empleado allí, al concluir su jornada viajaba todas las tardes varios kilómetros en bicicleta hasta la capital para militar en el local de la F.O.R.A. 



Durante 1936 sus compañeros albañiles lo designaron delegado ante el Consejo local forista, razón por la cual dejó la secretaría de su gremio. Ese mismo año intervino en una huelga por la libertad de un dirigente obrero preso en Tucumán y su participación en ese conflicto redundó en persecuciones que agravaron aún más su situación laboral. En 1939, ante un entorno amenazante y serias dificultades para ejercer su militancia, decidió trasladarse a Buenos Aires. Llegó a la capital con una recomendación para trabajar con el arquitecto Alberto Prebisch, constructor del obelisco porteño, pero la referencia no fue necesaria pues inmediatamente entró en contacto con obreros de su gremio. Se estableció en el partido de San Martín y allí se vinculó con la Sociedad de Albañiles que funcionaba en la autonomía. Compartió con los demás trabajadores su experiencia en luchas obreras e incentivó el debate para adherir esa organización a la F.O.R.A. La iniciativa no prosperó y, poco tiempo después descubrió en la Sociedad de Albañiles manejos irregulares de fondos. A causa de sus denuncias, esa asociación resolvió apartarlo y, luego se adhirió a la Federación Obrera Regional Argentina. Junto a otros albañiles alquiló un local, también en San Martín, y fundó allí la Sociedad de Pintores y Oficios Varios. Incorporó a ésta entidad el sistema de Bolsa de Trabajo de las organizaciones foristas, y pronto se sumaron al flamante sindicato los gremios de ladrilleros, pintores y obreros del mosaico. 



En 1940 adhirió la Sociedad de Pintores y Oficios Varios a la F.O.RA. y recompuso su relación con la Sociedad de Albañiles de San Martín. En virtud de su militancia destacada y de su labor incesante, sus compañeros lo eligieron en asamblea secretario del gremio en 1941. 



El 2 de diciembre de 1942, el local de la F.O.R.A de San Martín fue clausurado por la policía que detuvo además a diez trabajadores. Al día siguiente, varios militantes intentaron reabrirlo pero fue nuevamente cerrado por orden policial. Acompañado por un grupo de obreros volvió a alquilar un local en ese partido bonaerense y fundó otro sindicato que fue inaugurado sólo bajo el nombre de «Sociedad de Albañiles» pues las explícitas relaciones con la F.O.RA. eran duramente castigadas. Desarrolló el resto de su militancia en San Martín y resistió, junto a la F.O.R.A., tanto la adhesión de los gremios al Ministerio de Trabajo como la afiliación compulsiva de los trabajadores a los sindicatos creados durante el peronismo. 



En 1972 fue designado por sus compañeros Secretario del Consejo Federal de la Federación Obrera Regional Argentina, cargo que desempeña actualmente. Y, hoy, a los 89 años, continúa asistiendo al local de esa organización en la Capital Federal, mantiene correspondencia con las vinculaciones de la F.O.R.A. en el exterior y trabaja como obrero de la construcción. 



De las conversaciones con Juan Palmeiro: 

- ¿ Cómo concibe al sindicalismo? 

-Como un instrumento para la realización del hombre. No es sólo un medio de defensa de condiciones de trabajo frente a un sistema, sino que debe tener en claro la verdadera noción de lo que significa enfrentarse al sistema y al mismo tiempo ser una escuela para alcanzar la estatura ética de la persona. 

- ¿ Por qué el anarquismo ya no tiene actuación sindical en la Argentina? 

- A causa de la gran violencia y del autoritarismo de regímenes tanto militares como políticos. La gran reacción barrió con la militancia más capacitada. 

- ¿ Quiénes constituyeron la " gran reacción" ? 

Todos los gobiernos, hasta los llamados democráticos. 

-¿Por ejemplo.? 

De Yrigoyen en adelante, todos concordaron en barrer el movimiento. Todos hicieron lo posible para eliminarnos porque lo único que molesta al sistema autoritario, al sistema...llámese como se llame socialista, conservador, democrático- es el movimiento libertario porque propone cosas totalmente diferentes. 

- ¿ Qué cosas? 

- La revolución social, la transformación de la sociedad. Y esto amenaza los cimientos de los poderes, los intereses creados. Quienes ocupan el poder temen perder todos sus privilegios, porque anarquismo significa desterrar todas las aberraciones político-religiosas en las que se desenvuelve el mundo. 

- Atenta contra las estructuras... 

- Claro, de raíz, de fundamento. En tanto que los otros partidos no, continúan con la línea verticalista. Por eso molesta tanto el movimiento libertario, por eso aniquilaron nuestra militancia más capacitada, porque lo que vale de un movimiento no es el dirigente sino el intelecto, el pensamiento, la filosofía 

- ¿ A quienes se refiere cuando habla de militancia capacitada? 

-A miles y miles de compañeros: Benito Quinquela Martín, Discépolo, Juan de Dios Filiberto, Evaristo Carriego Rodolfo González Pacheco, el abuelo de Libertad Lamarque. 

- ¿ Cuál fue la época más floreciente de esta militancia? 

- Desde 1901 hasta principios de la década del 40' cuando empezó a decaer el movimiento. Y ya a partir del 45´ se produjo la barrida más tremebunda. 

~ ¿ Quiénes eran esos instrumentos de barrida? 

- La policía. 

-¿ Oficialmente o había grupos parapoliciales? 

-¡No, no, oficialmente. Más tarde cuando asumieron los militares empezaron a venir los grupos parapoliciales pero durante el gobierno de Perón venía la policía. Paraban los patrulleros en la puerta de los locales, entraban y hacían cualquier barbaridad. 

–¿ Usted presenció algún procedimiento? 

- Sí, sí. En 1946, cuando salíamos de una asamblea del local de la F.O.RA. en Vieytes y Olavarría, la policía tomó el local y lo clausuró. Al día siguiente logramos que se levantara la clausura, volvimos y tampoco nos dejaron entrar. 

-¿ Cuál sería su crítica hacia la militancia anarquista de ese momento? 

- Considero que no tuvo un criterio crítico-analítico de la función del anarquismo. Muchas veces no comprendió los fundamentos de la filosofía libertaria y faltó coherencia entre los principios y los hechos. Se quedó mucho en lo coyuntural dándole más importancia a las conquistas momentáneas de mejoras y salarios que al proceso global. 

– ¿ Cuáles fueron los elementos más desestabilizantes del anarquísmo? 

- El peronismo. El peronismo fue terrible para nosotros. El peronismo y el socialismo fueron los peores enemigos del movimiento libertario.- 


¿Por qué? 

- El socialismo porque junto al sindicalismo ha transado con el poder. Y condicionó al trabajador a respetar las leyes e imposiciones del Estado llevándolo a un legalismo que creó una mentalidad dependiente. 

¿ Y el peronismo? 

- Porque eliminó a nuestra militancia y manipuló al sindicalismo. Sembró el terror con sus persecuciones y eso provocó resignación en la gente. Muchos tuvieron miedo y otros se dejaron envolver por la demagogia, por el aguinaldo, las vacaciones... 

- Muchos anarquistas también fueron seducidos por el peronismo.- 

- Sí, el peronismo con sus promesas de la revolución a la vuelta de la esquina perjudicó mucho a nuestro movimiento Con el asistencialismo y la demagogia le hicieron creer a la gente que iban a solucionar todos sus problemas. Y esto generó en el pueblo esa actitud pasiva de delegar su responsabilidad y dejar en manos extrañas lo que corresponde a su propia acción. Nosotros advertimos que esas promesas eran ficticias, pero la gente no lo entendió. Y nuestro movimiento se fue raleando porque es muy fácil para un pueblo que no está bien concientizado dejarse llevar por las promesas de los políticos. 

– ¿ Qué argumentos oponían a la política del peronismo? 

- Nosotros propusimos y proponemos que el trabajador sea su propio protagonista, actúe por sí mismo y se exponga. Justamente estamos en desacuerdo con los sistemas políticos, porque se basan en la demagogia e inhiben el accionar de los trabajadores. 

-¿ La demagogia también funciona a cambio de algo, no? 

Sí, de la sumisión. 
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Juan Palmeiro 

Nació el 29 de junio de 1918 en el seno de una familia socialista radicada en Sarandí, Avellaneda. Su padre, socialista español, autodidacta y gran lector fue delegado en las huelgas del predio de quebrachales La Forestal en Santa Fe en 1915. Juan Palmeiro escuchó durante su infancia los relatos de las experiencias paternas y comenzó, desde muy pequeño, a sensibilizarse con las luchas obreras. Creció en una sociedad agitada por los casos Sacco y Vanzetti y Simón Radowitzky y en un entorno familiar comprometido con los problemas sociales de su tiempo. A los 8 años, trabajó en un comercio y a los 10 empezó a militar en la juventud socialista. Participó de actividades culturales y con sus primos, también niños, organizó la biblioteca "Sol Naciente" del Partido Socialista. 



A los 12 años, al enterarse del golpe de Estado de Uriburu a Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930, acudió a Plaza de Mayo para reclamar por la restauración democrática. Allí tuvo su primer con- tacto con anarquistas mientras enfrentaban los cordones policiales en Diagona1 Norte entre San Martín y Rivadavia. Continuó militando en el socialismo hasta 1935 al tiempo que trabajaba en la imprenta de su tío en Avellaneda donde aprendió el oficio gráfico y llegó a ser medio oficial de las máquinas Plana y Minerva. Se acercó al anarquismo a través de conversaciones con foristas y se convirtió en un lector ávido de textos de Bakunin, Kropotkin, Barret, Gori y Reclus. Entabló con los conductores de carros de Avellaneda una amistad que sería determinante para su militancia y a través de ellos se acercó a un local de la F.O.R.A. en las calles Vieytes y Olavarría, en el barrio porteño de Barracas. 



A partir de 1936, siguió de cerca las noticias de la Guerra Civil Española y, tras observar el rol del socialismo en ese conflicto y discutir con el diputado socialista Pedro Antonio Pardo, se desencantó de esa ideología y en 1938 se volcó de lleno a la militancia anarquista. 



Abandonó la imprenta de su tío, compró un camión y empezó a trabajar como fletero autónomo. Se afilió a la Unión choferes de Avellaneda, adherida a la F.O.R.A. y militó en el local de esa organización. Como trabajador independiente no tuvo conflictos con patronales no obstante, apoyó solidariamente las huelgas más importantes de otros gremios: obreros del puerto, barraqueros, obreros de lavaderos de lana, marítimos, constructores navales, conductores de carros, peones de fletes, y gran cantidad de movilizaciones. Junto a su gremio, la Unión choferes, organizó mitines y dio conferencias en la Isla Maciel y en varios clubes de la Capital para difundir y respaldar conflictos obreros. Trabajó con su camión llevando cargas a distintos puntos del país y en 1942, ante una difícil situación económica, se vio obligado a venderlo. 



En 1944 logró comprar su segundo camión y retomó su actividad de chofer autónomo. 



En 1945, empezó a ser perseguido al igual que los demás militantes de la F.O.R.A. pero siguió trabajando en la clandestinidad y junto al mínimo grupo de foristas que no se había dispersado- abrió bibliotecas, publicó manifiestos y organizó reuniones. En 1946, luego de una asamblea de la Unión Choferes y Conductores de Carros, la policía clausuró el local donde militaba, por orden de la Secretaria de Trabajo y Previsión. Los trabajadores consiguieron el levantamiento de la clausura, pero patrulleros apostados en la puerta les impidieron el ingreso a la sede. En 1949, a causa de su negativa a afiliarse al partido gobernante, quedó sin trabajo. Ante la difícil situación económica, vendió su camión e intentó emplearse en el gremio marítimo. Por su condición de anarquista le fue negado el permiso de navegación para embarcarse y, para conseguirlo, debió enfrentar al secretario general de la organización, Cosme Jivoge. Logró emplearse como marinero en buques areneros y petroleros durante 1950 y 1951, pero no abandonó su conexión con la F.O.R.A. 



En 1952 compró su tercer camión y se dedicó a trabajar haciendo fletes en forma independiente. Ese mismo año, integró el grupo de doce foristas que fundaron, con sus propios fondos, la biblioteca " Mario Anderson Pacheco" , en Avellaneda. Ese centro cultural funcionó en la calle Asunción 140 y se convirtió en lugar de reunión de gente del arte y anarquistas que buscaban proteger sus actividades de las persecuciones del peronismo. Influenciado por aquella atmósfera bohemia comenzó a pintar y a escribir poesía. También en 1952 fue convocado para participar de una campaña de educación cívica nacida por iniciativa de industriales, comerciantes, profesionales, artistas y docentes. Como parte de esas actividades, durante cinco actos fue orador en tribunas levantadas todos los domingos en la plaza principal de Quilmes, desde las cuales trató temas urbanísticos, cívicos y políticos junto a otros compañeros anarquistas. En 1954 adquirió su primer taxi en la provincia de Buenos Aires y, un año después, resultó ganador de un auto Mercedes Benz modelo 180 en un sorteo organizado por el Sindicato de Taxistas de Avellaneda. Los otros cuatro trabajadores beneficiados recibieron su premio, pero a él le fue negado por ser anarquista y resistirse a la afiliación al peronismo. 
En 1956 supo que el Servicio de Informaciones del Estado (SIDE) lo había registrado como comunista -al igual que a sus hermanos y que esos datos habían sido enviados a todas las empresas del país para que les negaran trabajo. Durante la década del 60' las reuniones de obreros oposito- res al gobierno pasaron a la clandestinidad y se produjo el cierre de la mayoría de los locales de la F.O.R.A. pero siguió militando en la única sede que esa organización conservó abierta en la calle Coronel Salvadores. 



En 1963, debido a la falta de fondos y a la gran dispersión de la militancia anarquista asistió al cese de actividades de la biblioteca Mario Anderson Pacheco. Ese año volvió a comprar un camión y a trabajar como fletero autónomo. 



En 1967, junto a su compañera, se mudó a un edificio de la calle Cerrito, en Capital Federal y ocupó el puesto de encargado. El 1ro de mayo de ese año, la policía lo detuvo en Plaza Once con otros doce militantes de la F.O.R.A. cuando intentaban levantar una tribuna para denunciar los abusos del gobierno de Juan Carlos Onganía. Estuvo preso en la cárcel de Villa Devoto durante veinticinco días y, al igual que los demás anarquistas, fue liberado el 25 de mayo por presión de la opinión pública. 



En 1969 se empleó en la fábrica de acondicionadores de aire Crespo donde permaneció hasta 1971. Ese año, renunció a la e! empresa porque le fue negado un ascenso y decidió adquirir su segundo taxi para volver al trabajo independiente. 



En 1973 un problema de la vista le impidió seguir manejando y, tras una larga convalecencia ingresó como empleado administrativo al sector de admisión del Centro Nacional de Reeducación Social (CENARESO). 
Continuó militando en la F.O.R.A. pese a que ésta había cesado en su actuación sindical y ocupó cargos provisorios dentro de la organización, pero jamás aceptó uno permanente, aunque había participado con gran compromiso en todas sus actividades. 



En 1996 los militantes foristas lo designaron coordinador de la asamblea y del debate, cuando se convocó al Consejo Federal para discutir el futuro de la Federación. 



Actualmente sigue reuniéndose con sus compañeros todos los miércoles en el local de la calle Coronel Salvadores y participa de las conferencias que allí se organizan. También junto a ellos cada 1ro de Mayo levanta en Plaza Once la histórica tribuna de la Federación Obrera Regional Argentina desde la cual diserta sobre la situación del movimiento obrero y propone soluciones a los problemas económico-sociales de los trabajadores. Tiene 82 años y es militante de la F.O.R.A. hace 66. 

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