El origen del movimiento obrero en Argentina (1° parte). La F.O.R.A. (1902 – 1905)




Hijos del pueblo (Introducción)

La participación activa del pueblo, esto es, de las clases más bajas, en la historia argentina ha sido errática y contradictoria. El movimiento que condujo a la independencia no contó, al menos en principio, con la adhesión masiva de gauchos, pardos y negros. Un sector de la burguesía urbana, formada por criollos que habían asimilado hasta cierto punto las ideas de Rousseau y del Iluminismo, originó la Primera Junta de Gobierno en mayo de 1810. La plebe urbana vio con indiferencia estos hechos en su primer momento. La exótica y foránea idea de "patria" fue sustituyendo trabajosamente, en los siguientes años, a la idea monárquica inculcada en las casas señoriales y en los púlpitos. La adhesión posterior de las masas rurales a los caudillos no debe interpretarse, en todo caso, como algo muy distinto de la lealtad de los siervos hacia los señores feudales del medioevo.

Durante todo el siglo XIX, la política argentina llevada a cabo por los sucesivos gobernantes se basó en el exterminio sistemático de indios, mestizos y gauchos, con la consiguiente expropiación de sus tierras que fueron repartidas entre la oligarquía terrateniente.

En el año 1861, el mismo Sarmiento escribía a Mitre:

"No trate de economizar sangre de gauchos, es lo único que tienen de humano. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país."

Estas palabras de desprecio y brutalidad no sólo revelaban un profundo racismo, sino que también, eran una expresión de la política económica llevada adelante. Sarmiento afirmó también ...

"No somos ni industriales ni navegantes- -, y la Europa nos proveerá por largos siglos de sus artefactos a cambio de nuestras materias primas."

El alambrado del campo y la concentración del mismo en manos de la oligarquía terrateniente motivó a un número importante de campesinos a buscar nuevas alternativas de subsistencia probando suerte en la ciudad. El éxodo del campo a la urbe, ligado a las oleadas masivas de inmigrantes provenientes de Europa, muy pronto conformaron el proletariado urbano del que tiempo después nacería el movimiento obrero organizado.            

CORTINA

Desarrollo 1

Si bien ya desde 1865 encontramos organizaciones obreras, como por ejemplo: la Sociedad Tipográfica Bonaerense, del mismo año; la Primera Sección de la A.I.T., en 1872; y la organización de innumerables gremios como el de molineros, albañiles, yeseros, sastres, tapiceros, marmoleros, mayorales, prácticos, etc., entre 1880 y 1885; además de la edición del primer periódico anarquista "El descamisado",en 1879; había sido a partir de 1885, aproximadamente, cuando las asociaciones gremiales comenzaron a superar sus características iniciales de apoyo y socorro mutuo para plantearse la lucha por la conquista de toda mejora en el bienestar del obrero.

En 1885, con la colaboración de Errico Maltesta, se organiza la Sociedad Cosmopolita de Resistencia de obreros panaderos. Luego, en 1897, aparece "La Protesta Humana", órgano de difusión anarquista. Argentina se convertirá así, en el país con mayor cantidad de publicaciones anarquistas.

Sin desconocer ciertos embriones de organización incipientes que pudieron notarse con anterioridad a 1885, fue efectivamente desde este año en adelante que, con la fundación de un buen número de sociedades obreras, comenzó el florecimiento de la organización en la Argentina, florecimiento con el cual cooperaron, y no poco, infinidad de buenos compañeros llegados de otros países, como lo fueron ErricoMalatesta y Pietro Gori.

No fue sino a costa de cruentos sacrificios y después de muchos años de propaganda, que el principio de organización fue creando una corriente favorable en la mentalidad del obrero, multiplicando las sociedades, aumentando sus adeptos, ensanchando su esfera de acción; pero puede decirse que fue recién en los últimos días del siglo XIX cuando pudo verse una coherencia más o menos efectiva en el desarrollo del movimiento obrero.

En diciembre de 1898, seis grupos anarquistas suscriben la declaración de principios de una Federación Libertaria de los grupos socialistas-anarquistas. Con el nacimiento del siglo XX, se incrementa notablemente la influencia anarquista en la organización obrera, hasta ese momento dominada fundamentalmente por socialistas. "La Protesta Humana" acompaña e incentiva desde sus artículos a la lucha obrera. El enorme incremento de la desocupación y el deterioro del salariocontribuye al auge de las huelgas desde los inicios de 1900. Sin duda, esta forma de lucha, favoreció a la consolidación de los gremios y la actividad de anarquistas y socialistas dentro de ellos.

"La organización puede ser y es perfectamente dualista, dividida en dos ramas paralelas...Así, una rama de la organización obrera, que puede denominarse revolucionaria, la constituyen aquellos plenamente convencidos que trabajan rectamente por el triunfo del ideal; y otra rama, que puede llamarse económica, constituida por las masas obreras que pugnan por mejorar su condición, contrarrestando los abusos patronales, no bien convencidos aún de que, si los esfuerzos empleados por parciales mejoras se hicieran por la completa emancipación, con menos sacrificios y tiempo, ésta se lograría."



CORTINA ( CAMBIAR)

Así se expresaba Antonio Pellicier Paraire, militante anarquista catalán, en uno de sus artículos publicado en "La Protesta Humana", a partir del 17 de noviembre de 1900. Basadas en este principio, es que habían sido consolidadas las Sociedades de Resistencia, como organizaciones económicas en las cuales se reunían todos los obreros y en las cuales a partir de los reclamos por mejoras laborales, sus miembros se relacionaban ligando la actividad cotidiana de la lucha por las mejoras a la finalidad última: destruir el poder del estado y realizar la Revolución Social, viendo en la organización gremial la base potencial de la comuna revolucionaria.
Para no desvirtuar los fines libertarios, la organización era definida dentro de los conceptos de acratismo, libre pacto y solidaridad, de manera de mantener los lazos organizativos de forma voluntaria, sin dar lugar a imposiciones que limiten la libertad individual.

Las sociedades de resistencia realizan un Pacto Federativo entre ellas, organizándose todas las sociedades de una misma profesión en las federaciones de oficio y todas las sociedades de una misma localidad en federaciones locales:

"La federación de oficio responde primordialmente a asegurar el éxito de la lucha de los obreros contra el capital; la federación local tiene, además de la solidaridad obrera, cierto aspecto social más directo, la intervención en la cosa pública, aunque para defender los intereses de los obreros."

"La federación local se levanta ya como una potencia revolucionaria, tratando de neutralizar y combatir a los poderes autoritarios que se oponen al avance del proletariado. Partiendo del concepto del trabajo y, funcionando como organismo social, sienta las bases de la sociedad del futuro."



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La Federación debe alcanzar no sólo a las sociedades locales o por oficio, sino que éstas a su vez deben ligarse a una Federación Regional, la cual luego lo hará a una Internacional.

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La milonga libertaria (Bloque 2: La F.O.A.)

En mayo de 1901 se reúne en la Argentina, el primer Congreso Regional de los Trabajadores, en el cual, alrededor de cuarenta Sociedades sellaron el Pacto Solidario que había de relacionarlas entre sí, formando la ¡Federación Obrera Argentina!.

La FOA, además de dar la potencia y cohesión necesaria a los organismos federados, dio a los trabajadores que la integraban, la medida de lo que representa como valor efectivo la solidaridad practicada. Los movimientos esporádicos anteriores a 1901 dejaron lugar a las huelgas generales, y fue entonces cuando los trabajadores tuvieron la noción de su propio valor.

Si bien la FOA estaba conformada por un importante número de elementos anarquistas, también tenía una participación importante de elementos socialistas. Tal alianza, debido a la incompatibilidad de fines, no podía sobrevivir por mucho tiempo.

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A pesar de los intentos de los socialistas por organizar la Federación en base a la creación de un Comité Federal formado por un delegado de cada sección con poder resolutivo y un Comité Ejecutivo elegido en el Congreso, triunfa la propuesta anarquista en la cual la Federación quedaba conformada a partir de un comité de relaciones, cuya función se reducía a servir de intermediario entre las Sociedades federadas y jamás tendría poder resolutivo.

Era clara la diferencia de finalidades de los segmentos. Mientras el Partido Socialista pretendía a través de la Federación justificar una participación política en el gobierno burgués, burocratizando y centralizando la organización, basando la lucha en los reclamos parciales y mejoras inmediatas; los anarquistas, despreciando la participación política, pretendían hacer de la Federación una Organización en la que todos los trabajadores tuvieran la misma participación, sin líderes (mucho menos con poder resolutivo) y viendo la lucha por las mejoras parciales no como finalidad sino como un medio para alcanzar la revolución social y finalmente el Comunismo Anárquico.

En la FOA, los marxistas se oponían a la tendencia federalista y cada vez más revolucionaria que iba adquiriendo la Federación, ya que esta forma de organización no les permitía encumbrarse como líderes políticos y avanzaba cada vez más hacia el objetivo revolucionario.

Fueron los elementos socialistas los que, no teniendo la suficiente influencia como para arrastrar a la FOA hacia la charca del reformismo, constituyeron en 1902 un Comité Socialista, desde cuyo seno empezaron a preparar la escisión del proletariado, único medio del que podían echar mano para crearse un movimiento obrero que respondiera a sus ambiciones políticas. Conocedores sin embargo de la aversión que hacia la política electoral sentía la mayor parte del proletariado organizado, los socialistas hubieron de ocultar en un principio sus verdaderas intenciones. Otra fue la táctica que utilizaron para sus fines escisionistas (...), la cual tuvo su expresión en la cizaña y la calumnia, como armas que, con verdadera maestría, esgrimieron siempre los hijos de Marx.

La obra tendenciosa desarrollada por estos elementos tuvo necesariamente que infundir la discordia entre los trabajadores. Desprestigiando el carácter cada vez más revolucionario de la FOA, calumniando a los hombres que la defendían de nociones nocivas y halagando a los trabajadores con la panacea de fáciles conquistas, más que a los sentimientos, los socialistas hablaron al estómago de los obreros. Nada dijeron de sus ambiciones de orden político, colocados como estaban en un medio que les hubiera sido adverso; pero en cambio, seguros de que en esa forma tendrían más probabilidades de triunfo, hicieron bandera de ese grosero materialismo que constituye el fundamento de la escuela marxista.


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Agitando las banderas de las necesidades perentorias y ensalzando conquistas siempre ajustadas a la realidad del medio, los socialistas lograron crear un núcleo de opinión convergente hacia el comité escisionista, y fue así como en 1903 colmaron la medida de su nefasta obra; a partir de ese momento las tendencias predominantes en el campo obrero quedaron perfectamente delineadas: por un lado, la FOA que, de acuerdo con la orientación de los anarquistas, siguió desarrollando su lucha en el terreno de la acción revolucionaria; y por el otro, los socialistas, que constituyeron una institución denominada Unión General de Trabajadores, que albergó en su seno a todo el elemento indefinido del medio obrero y se enclaustró en el campo de esa lucha a base múltiple, que siempre fue la táctica predilecta de los organismos reformistas.


Desarrollo 2



La payada anarquista (La F.O.R.A.)

Los años de 1900 a 1902 fueron de intensa agitación proletaria y de huelgas a granel en todos los gremios y en todo el país. Los horarios laborales regularmente eran de 10 horas y los jornales míseros en extremo. Pero ya para 1902 pocos eran los gremios que no habían conseguido algún tipo de mejora en las condiciones de trabajo.
A mediados de 1901 hubo en Buenos Aires una gran huelga de panaderos. Se pedía un peso diario en lugar de la comida en el establecimiento y el aumento de un hombre por cuadrilla. Se emplearon el boicot y el sabotaje, y al cabo de varias semanas se consiguió un triunfo casi completo. La FOA recolectó sumas muy importantes para sostener esta huelga.

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En octubre de 1901, un millar de obreros de la Refinería de Rosario se declaró en huelga y como respuesta la policía reprimió y asesinó cobardemente a un obrero, Cosme Budislavich, austríaco de 30 años de edad. Esto dio margen a una huelga general en Rosario y a una violenta campaña de prensa, de mitines y de manifestaciones que provocan roces con el Partido Socialista.
En diciembre los pintores de Mar del Plata reafirman la conquista de las ocho horas y 50 centavos de aumento en los jornales; los obreros del puerto de Buenos Aires, en febrero de 1902, conquistan las 9 horas y el salario de 4 pesos por día, trabajando antes 10 horas y ganando entre 2.50 y 3 pesos. Y así sucesivamente; los trabajadores iban arrancando palmo a palmo derechos a la burguesía, no sin tener que vencer antes la feroz resistencia que ofrecía ésta, fundamentalmente a través del estado y sus fuerzas represivas. En marzo paran los obreros de Barracas, la Boca y del Riachuelo para exigir que se cumplan los acuerdos anteriores. En abril los cocheros de Buenos Aires, en mayo lo metalúrgicos de Casa Vasena, y en julio y agosto los panaderos.

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La agitación va incrementándose pero del mismo modo crecen los deseos por parte de una mayoría de los socialistas de romper la Federación y crear una central más propicia para sus fines políticos.

La organización crecía pero los socialistas no podían encontrarse a gusto, ya que la misma dinámica de la FOA les impedía desarrollar en ella su proyecto parlamentarista y dirigía la atención del proletariado sobre la acción directa, los medios propios de lucha en oposición a la representación política de la socialdemocracia marxista. Y de hecho, dado el predominio de los militantes anarquistas, la Federación estaba administrada por éstos, y sus opiniones prevalecían siempre. Por eso el grupo editor de La Organización, periódico fundado por los socialistas y que debía ser reemplazado por el de la Federación por acuerdo del congreso de fundación de la F.O.A., comenzó al poco tiempo a llevar una guerra incesante y desleal a la Federación, fomentando la creación de una organización obrera donde no cupieran los anarquistas ni las mayoritarias tendencias obreras anti políticas. La Organización Obrera, periódico de la Federación, ya criticaba la ausencia de los socialistas del Consejo Federal desde noviembre de 1901 y unos meses antes una asamblea de 12 gremios de tendencia socialista había decidido seguir editandoLa Organización.

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Entre el 19 y el 21 abril, en Buenos Aires, se realiza el II Congreso de la F.O.A. Asisten 86 delegados representando a 49 sociedades obreras. El secretario de la Federación abre el congreso dando lectura a la memoria anual, relatando la guerra sorda sostenida contra la Federación por los políticos y detallando los trabajos de propaganda y de organización en que la Federación ha tomado parte o que ha iniciado. Acto seguido se discute la celebración del 1° de mayo. Se resuelve no aceptar una invitación del Partido Socialista para que la Federación suspenda su manifestación y se agregue a la de dicho partido. Se acuerda que “Las sociedades adheridas al presente congreso, en el caso de no poder concurrir a la manifestación auspiciada por la F.O.A. no concurrirán tampoco a otras que inicie cualquier otra agrupación.” Se acuerda también trabajar más intensamente en la campaña por la abolición del trabajo nocturno, las agencias de colocación y el trabajo en las cárceles; porque se afirme la jornada de 8 horas y por el aumento efectivo de los sueldos con valor efectivo en oro.

El congreso considera que el boicot y el sabotaje son de eficaces resultados para la causa obrera y reivindica la huelga general como arma de lucha. Así el proletariado va organizándose y buscando el camino de su mejoramiento material y moral.

Pero antes de estos acuerdos se había producido una ruptura considerable: dos delegados socialistas son rechazados por el congreso por ser irregulares sus mandatos, y esto sirve de excusa para que 19 sociedades obreras se retiren del congreso sin deseos de volver. El congreso siguió sesionando con normalidad y ambas tendencias vieron el hecho de esta partición hasta como una “escisión benéfica”, entendiendo que estos dos “temperamentos”, el revolucionario y el legalitario, no podrían existir en una misma central sin perjudicarse mutuamente. Igualmente, como destaca Abad de Santillán

no obstante la existencia de un movimiento gremial reformista en la Argentina, es tan grande la irradiación del fermento revolucionario en las masas que la influencia de aquél no será predominante en períodos de subversión sobre todo”.

El grupo socialista no se llevó gremios de importancia y de hecho repercutió muy poco en las fuerzas efectivas de la Federación. Significó, sin embargo, una traba opuesta al desarrollo posterior de la organización proletaria. Para darnos una idea de la magnitud de esta ruptura podemos señalar que se retiraron del congreso 1.780 socios, mientras que permanecieron en él 7.630.

                Los gremios disidentes deciden no aceptar las resoluciones del 2º congreso de la Federación y celebrar un congreso por su cuenta el 7 de enero de 1903, dejando constituida la Unión General de Trabajadores y propiciando una táctica de reformas parciales, de moderación en la lucha y de conquistas legales. A partir de este momento, y por varias décadas, coexistirán dos centrales sindicales de peso.

En noviembre de 1902, una huelga portuaria, que llegó a paralizar el comercio exterior, provocó un feroz enfrentamiento entre obreros y patrones. En solidaridad con los portuarios se proclama la primera huelga general en la historia argentina y estos obtienen una importante victoria. Le sigue la huelga de los peones del Mercado Central, que termina con el triunfo de sus reivindicaciones y cuando la Federación de Rodados de Buenos Aires de la FOA se levantaba con fuerza, el gobierno responde creando una nueva sección de policía, declarando el Estado de Sitio y reprimiendo violentamente el movimiento huelguístico. A esto se le suma la sanción de la “Ley de Residencia” que garantizaba a la burguesía el respaldo legal para poder expulsar a cualquier extranjero que alterara o que intentara alterar el “orden público”. Como consecuencia de esto, decenas de luchadores obreros serían deportados.

Canción de los deportados anarquistas



En 1903 numerosas publicaciones dejan de aparecer al ser deportados sus redactores. En abril se realiza en Buenos Aires un Congreso Portuario al que asisten 32 delegados. Por su parte la F. O. A. celebra su tercer congreso entre los días 6 y 8 de junio, en Buenos Aires, asistiendo unos 80 delegados (unas 42 sociedades obreras). A la ley de Residencia se responde con una grandiosa huelga general, que comienza a decaer después de varios días por las detenciones y deportaciones.

Levantado el estado de sitio, el periódico anarquista La Protesta Humanareaparece y hace notar que los obreros que comprueban estar afiliados a los círculos del Partido Socialista son rápidamente puestos en libertad con pedidos de disculpas del gobierno. Estos son los inicios de una práctica que se hará sistemática en poco tiempo, la de la legitimación de la central obrera más compatible con los proyectos de la burguesía y la persecución sin cuartel de las tendencias más radicalizadas. Pero tras levantarse el estado de sitio la huelga de los peones del Mercado Central de Frutos se reanuda y luego de 10 días de paro la patronal debe ceder a las demandas obreras.

Del 6 al 8 de junio de 1903 se lleva a cabo el tercer congreso de la F.O.A., donde se acuerdan medidas de lucha contra la Ley de Residencia y se establece que la Federación no elevará jamás petición alguna al estado, habida cuenta de que todas las peticiones realizadas anteriormente habían resultado negativas. En cuanto a la huelga general se la defiende como el más práctico de los medios que determinarían un cambio importante en la constitución social. Además se creen positivos y eficaces los movimientos parciales.

Después de varios discursos en el mismo sentido, el congreso aprobó la siguiente declaración:

“Hay que fomentar el espíritu de solidaridad y de acción, por cuanto de éste dependerá siempre el éxito de todos los movimientos parciales, precursores del estallido general en cuya acción intervendrán fatalmente los medios revolucionarios. [...] La organización económica del proletariado puede considerarse como el principal paso dado en el camino de la emancipación del obrero. El socialismo obrero es una concepción amplísima de la que tiene forzosamente que estar excluida toda idea encarnadora de la acción legislativa y parlamentaria que reduce, circunscribe, mejor dicho, aquella concepción al estrecho espíritu de un partido.”
               
En abril de 1904 La Protesta comienza a salir como diario de la mañana. La organización sigue creciendo y la manifestación que organiza el 1° de Mayo asume proporciones inusitadas. Pero cuando los oradores designados se disponían a hablar sonó un disparo que sirvió de excusa para que la policía arremetiera salvajemente a tiro de revólver contra la muchedumbre ocasionando la muerte del marinero Ocampo y casi un centenar de heridos. Algunos obreros armados repelieron el ataque y sus balas alcanzaron también a las fuerzas policiales. Un grupo de compañeros defendió el cuerpo de Ocampo y se dirigió con él al local de La Protesta y luego al local de la Federación. Las fuerzas del estado rodearon el lugar y lo asaltaron, llevándose el cuerpo para enterrarlo sigilosamente, evitándose así el fuerte acto público que hubiera generado el entierro por sus compañeros.

El número de asociados se duplica, como así también la cantidad de huelgas. Además, si el número de asociados de la Federación no es tan significativo en algunos gremios, en caso de una huelga, aunque ésta sea por solidaridad, toma parte en ella una inmensa cantidad de no asociados. En pocos meses se llevan a cabo 12 huelgas gremiales generales y se obtienen importantes avances en relación al salario y la reducción de horas de trabajo. Mientras, en el segundo congreso de la UGT comienza a verse una tendencia al alejamiento de las prácticas politiqueras y legalistas del Partido Socialista, que se irá profundizando en los próximos años.

                En julio se realiza el IV congreso de la F.O.A. donde se aprueban las que serían las bases fundamentales de la organización y de sus medidas de lucha: el “Pacto de Solidaridad” y el “Sistema de Organización”, aún vigentes. El primero servirá de base para la conformación de numerosos organismos obreros, vinculados o no a la Federación, y el segundo es un ejemplo de sincero federalismo llevado a la práctica, y con la finalidad de la emancipación más completa del ser humano de la opresión del capital y el estado. También, como afirmación de un espíritu de fraternidad que va más allá de las naciones y las fronteras, se le agrega al nombre de la Federación el adjetivo Regional, denominándose desde entonces F. O. R. A.

Sobre la actitud de la Federación ante un eventual conflicto político (la intentona radical de 1905), se resuelve que: “La F.O.A. debe abstenerse de intervenir hasta tanto pueda realizar por su cuenta la revolución.” Se forman comisiones para difusión del antimilitarismo y se establece el Fondo del soldado, destinado a ayudar a quienes deseen desertar. Se recomienda que las huelgas parciales se hagan lo más revolucionarias que sea posible, para que sirvan de educación revolucionaria y éstas de preámbulo para una huelga general, que pueda ser motivada por un hecho que conmueva a la clase trabajadora y que la Federación debe apoyar.

Es importante también la resolución de este congreso acerca de la Ley Nacional del Trabajo:

“Considerando que el proyecto de Ley del Trabajo es un atentado sin precedentes contra todas las libertades colectivas e individuales, el congreso declara:

1º) Que el proyecto de Ley Nacional del Trabajo sólo favorecerá a los capitalistas, por cuanto ellos podrán eludir las responsabilidades que se les asignan y los obreros tendrán que cumplirlas fielmente.

2º) Porque el proyecto de Ley del Trabajo es un descarado ardid tendido a los trabajadores para destruir su actual organización y procesar y encarcelar más fácilmente a los obreros conscientes.

3º) Que no estando de ningún modo dispuestos a dejarnos arrebatar nuestros más elementales derechos, haremos una agitación en toda la República para combatir la Ley Nacional, llegando si es preciso a la huelga general.”


CONCLUSIÓN


En octubre, una manifestación en Rosario es circundada en el perímetro de varias cuadras y fogueada a mansalva por la policía y los bomberos. El 21 de noviembre una asamblea general de dependientes de comercio en la misma localidad es atacada brutalmente por la policía, siendo sableados no sólo gran número de dependientes, sino también varios transeúntes y hasta muchos niños que a esa hora salían de un colegio de las inmediaciones, y entre los cuales estaba un hijo del mismo jefe político de la zona, que resultó también golpeado. Dos obreros mueren en el acto y otros en los hospitales. Al día siguiente los panaderos se declaran en huelga y cuando uno de los huelguistas, de 19 años, se resiste al arresto es asesinado en el acto por un policía, deteniéndose incluso a un periodista que pretendía enterarse de lo acontecido.

La Federación declaró la huelga general y acordó acompañar al día siguiente el cadáver hasta el cementerio; pero la policía atacó la casa mortuoria y quitó de las manos de sus deudos el cuerpo para llevarlo fuertemente custodiado al cementerio. La F.O.R.A. realizó entonces una movilización de protesta al cementerio que a los 500 metros de comenzar fue rodeada por la policía y los bomberos que, de repente y sin excusa alguna, descargaron el fuego cruzado sobre la multitud, provocando la muerte de al menos 6 manifestantes, uno de ellos de 10 años de edad, y cerca de 50 heridos. La huelga general se extendió por tres días más. El hecho había conmovido al proletariado de todo el país, exteriorizándose la indignación en un nuevo paro por dos días promulgado por la Federación Obrera Regional Argentina, con pleno éxito en muchas provincias.

En 1905 se realiza el tercer congreso de la UGT, en el que la tendencia sindicalista se hace sentir notablemente por sobre la tendencia parlamentaria. Así se vuelve a reivindicar la huelga general como arma de lucha y se deja en claro que para la UGT en el ámbito parlamentario no se realiza obra efectiva revolucionaria y que el partido sólo sirve para complementar la acción material y positiva que realiza el proletariado en la fuente verdadera de la explotación y dominio capitalista, o sea en el campo económico. Este avance anti político hace pensar a sindicalistas y anarquistas en fusionar las dos centrales obreras en una sola. Al respecto decía La Protesta:

Si a todos daña, si a todos afecta, si a todos veja el capitalismo, ¿cómo es posible que no llevemos siempre y en todas ocasiones una acción conjunta en contra de él? ... Si se llega a este pacto que prestigiamos y al que creemos se ha de llegar en plazo perentorio, el poder de la clase obrera será incontrastable...”.

Esto explica el que ambas centrales convoquen conjuntamente al acto del 1° de Mayo, que es violentamente reprimido por la policía. Del mismo modo organizan un mitin de protesta, el 21 de mayo, contra la política represiva del gobierno. 40.000 obreros toman parte del mismo y la policía vuelve a cobrarse algunas vidas; pero esta vez sufriendo también varias bajas en sus filas. Decían los anarquistas al respecto:

“¿A quién las responsabilidades de mañana si una hecatombe anónima extiende sus alas de horror sobre Buenos Aires? Las autoridades, aunque autoridades, no son invulnerables... ¡tantas han caído! Los policías, no por serIo, dejan de ser como cualquier vulgar y simple mortal. ¡En Rusia se cazan como lobos! El dolor del domingo es una amenaza y una enseñanza. Íbamos a la paz y ellos nos han traído la guerra. Si quieren violencia, la tendrán. La sangre derramada no lo será en vano; riego fecundo, ella hará florecer nuestra esperanza...”.

Y de este modo anticipaban acontecimientos que estaban por venir.

La Protesta es clausurada, pero reaparece en mayo, triplicando su tirada. La intentona subversiva radical, así como las noticias de la insurrección rusa, habían creado una tensa situación política que llevó al gobierno a declarar el estado de sitio y a perseguir fuertemente a los anarquistas. Como protesta contra los estados de sitio y las represiones, el anarquista Salvador Planas atenta, el 2 de agosto, contra la vida del presidente Quintana; pero la mala calidad de su arma frustró el propósito. Planas es detenido y condenado a 13 años de cárcel; pero a los 5 años se fuga y no vuelve a ser recapturado.

La UGT propone firmar un mismo pacto de solidaridad que fortalezca su reciente alianza con la F.O.R.A. y la plantea al V congreso de la Federación. Entre los días 26 y 30 de agosto, la F. O. R. A. celebró su V Congreso, contando con la asistencia de 100 sociedades obreras, 4 federaciones locales y 1 federación de oficio. Se comienza saludando de pie y aplaudiendo al “compañero Planas”, en muestra de aprecio y admiración. Se sigue con el acuerdo de apoyo al congreso internacional que ha iniciado la Federación Obrera de la Región Española. Se recomienda a los asociados “no dejarse conducir presos sin causa justificada, llegando hasta la violencia trágica para poner coto a esos abusos policiales, debiendo las sociedades a que pertenecen prestarles ayuda material y moral”. Y, con respecto a la propuesta de la UGT, el congreso responde que “reconoce inútil, ineficaz y contraproducente todo pacto solidario escrito con la Unión General de Trabajadores [...]” dado que la solidaridad no se decreta, es inherente a la especie”.
En otra sesión, después de tres horas de debate, se aprobó por 54 votos contra dos la declaración finalista presentada por la Federación Obrera Local Rosarina, la Federación Obrera Local de Santa Fe, los Panaderos de Lincoln y la Federación Obrera Regional Uruguaya:

“Los delegados del V Congreso de la F.O.R.A., a fin de que las sociedades obreras no detengan su acción emancipadora en la conquista de mejoras inmediatas, las que prontamente serán arrebatadas, si en los trabajadores no existe un conocimiento bien definido de sus derechos y deberes, hacen la siguiente declaración:
El quinto Congreso Obrero Regional Argentino, consecuente con los principios filosóficos que han dado razón de ser a la organización de las federaciones obreras, declara: que aprueba y recomienda a todos sus adherentes la propaganda e ilustración más amplia, en el sentido de inculcar en los obreros los principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico. Esta educación, impidiendo que se detengan en la conquista de las ocho horas, les llevará a su completa emancipación y por consiguiente a la evolución social que se persigue”.

De este modo responde la Federación al estado de sitio y a las persecuciones y ataques constantes que la burguesía y el Estado llevaban adelante para intentar frenar al creciente movimiento obrero revolucionario.

¡Ay, maldita burguesía! (Conclusión)

Golpeada mil veces por los embates de las clases privilegiadas y mil veces traicionada por sus eternos detractores, la Federación Obrera Regional Argentina sigue aun en pie, recogiendo la experiencia que le ha dado más de un siglo de bregar revolucionario, para colocarse de frente tanto al régimen de explotación y tiranía, como a todas las facciones de táctica reformista o contrarrevolucionaria. De la misma manera en que no está dispuesta a transigir con los que oprimen al proletariado desde arriba, tampoco lo está con los que lo traicionan desde abajo.

La FORA comprueba que todos los partidos políticos, incluso aquellos que se llaman de "extrema izquierda", son partidos de gobierno, y todos los gobiernos fueron, son y serán necesariamente, enemigos de la libertad y del pueblo, precisamente por ello es que se afirma en su finalidad revolucionaria.

Así como la FORA se levanta contra la dictadura que en nombre de la clase burguesa ejerce cualquier partido político desde el gobierno, se levanta igualmente contra la dictadura del proletariado, o sea aquella, que en nombre de la clase proletaria, sería ejercida desde los sindicatos; ya que comprende perfectamente que el problema que hay que resolver para la consecución de la felicidad no es el de la liberación de solo una clase, sino que es el problema de la liberación humana, y esto no se soluciona con la dictadura de una u otra clase, sino que por el contrario, será precisamente con la abolición de toda dictadura.



Habanera libertaria

Bibliografía recomendada para la investigación sobre el tema:

Andrada Ovidio. Palacios, el socialismo romántico en la Argentina. El auténtico Partido Socialista
Del Campo, Hugo. El sindicalismo revolucionario (1905-1945). Bs. As.: CEAL, 1986.
Isuani, Ernesto A. Los orígenes conflictivos de la seguridad social argentina. Bs. As.: CEAL, 1985.
Suriano, Juan. Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires (1890-1910). Bs. As.: Manantial, 2001.
López, Antonio. La FOR A en el movimiento obrero. Bs. As.: Tupac, 1998.
Abad de Santillán, Diego. La FORA. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario en la Argentina. Bs. As.: Libros de Anarres, 2005.
Bilsky, Edgardo J. La FOR A y el movimiento obrero/1 (1900-1910). Bs. As.: CEAL, 1985.
González, E. M. FORA. La anarquía, fin del movimiento obrero. Bs. As.: Ediciones Libertad, 2003.
López Arango, E. Y Abad, de Santillán, D. El anarquismo en el movimiento obrero. Barcelona: Cosmos, 1925.
Gilimón, E. G. Hechos y comentarios. Buenos Aires.
Cappeletti, Ángel J. Hechos y figuras del anarquismo hispanoamericano. Madre Tierra.
Noda, Martín. Los inicios revolucionarios de la clase obrera: La FORA. Artículo publicado en el periódico La Verdad Obrera N° 175.



Realización del guión: Sebastián Lombardo
Horacio Seo
Agradecemos la enorme colaboración de Carina Jardel y Rodrigo Campos.

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