Período pre-institucional




a) Anarquismo, socialismo, sindicalismo.(fines siglo XIX- 1930)

Los orígenes del movimiento obrero en la Argentina se sitúan en la época de la organización nacional, con la inmigración masiva, con el desarrollo de industrias vinculadas al modelo agro-exportador nacido en la generación del 80.

El primer tipo de asociación creada por los inmigrantes tenía solo fines comunitarios, ni políticos ni revolucionarios, éstas eran las sociedades de socorros mutuos. En 1857 hubo dos españolas. Pero en 1900 hubo 79 sociedades italianas y 57 españolas.

 Otra forma de organización, no fue según el origen sino según el oficio.

La primera de ese tipo fue creada en 1857 por los linotipistas: la Sociedad tipográfica bonaerense, que en 1877 se convirtió en Unión Tipográfica. En 1881 se creó la Unión Obreros Panaderos, en 1882 la Unión Oficiales Yeseros, en1883 la Sociedad Obreros Tapiceros, la Sociedad de Mayorales y Cocheros de Tranvías, la Sociedad de Zapateros, Sociedad de Resistencia de obreros Marmoleros, en 1885 la Internacional de Carpinteros, Ebanistas y Anexos, en 1887 La Fraternidad, de foguistas y maquinistas ferroviarios.

Había gremios con fines de ayuda mutua (la Fraternidad), y gremios con fines de lucha (Marmoleros, Panaderos, Ebanistas). En un principio fue la lucha económica por la jornada diaria de 8 horas y por el salario. Luego se pasó a la lucha política. Se trabajaban hasta 16 horas diarias, y en la crisis del 90 había aumentado enormemente la desocupación.

Los inmigrantes que llegaron a la Argentina a fines del siglo XIX traían las ideologías en boga en Europa. En 1864 se había creado la Primera Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores en la que participaban tanto anarquistas como socialistas. Pero en 1876 se disolvió a raíz de la derrota de la Comuna de París. Muchos dirigentes obreros de ambos signos buscaron entonces refugio en la Argentina dando origen a diversas organizaciones sindicales. La gran mayoría de ellos eran italianos y españoles.

En 1882 un grupo de refugiados obreros de la Alemania de Bismark de orientación socialista fundaron la Vorwärts, según programa de la socialdemocracia alemana que proponía reformas a través de la acción parlamentaria no revolucionaria. En la Argentina era un programa irrealizable debido a que la oligarquía que detentaba el poder mediante el fraude no permitía ninguna reforma de ese signo.

En 1890 se creó la Federación de Trabajadores de la Región Argentina, en plena época de la revolución contra el presidente Juárez Celman, de la que no participaron los obreros. Esta central tuvo como principales adherentes los carpinteros y zapateros. Publicaba el periódico "El Obrero", dirigido por el socialista alemán ingeniero G.A.Lallemant. Fue el primer intento de organizar una central obrera. Se disolvió en 1892, llegando a presentar al gobierno un memorial denunciando la situación de desamparo de la clase trabajadora.

El 26 de julio de 1896 se fundó la Sociedad de obreros Ebanistas, similares y anexos, concebida como una sociedad de resistencia. En ese mismo año se fundaba el Partido Socialista presidido por Juan B. Justo.

Las posturas socialistas y anarquistas dividieron al movimiento obrero, y lo encerraron en luchas ideológicas que iban en detrimento de la defensa de los intereses obreros. Las diferencias fueron las siguientes.

Los socialistas tuvieron una postura reformista porque sostenían que se podía reformar la sociedad mediante la acción parlamentaria. Los anarquistas rechazaron una salida política y se opusieron a recurrir a los poderes públicos para obtener mejoras. Para crear una sociedad nueva había que destruir la sociedad burguesa y capitalista. Los métodos de lucha fueron violentos: el boicot, y la huelga general revolucionaria. Los sindicatos debían ser sociedades de resistencia para la lucha económica.

En 1901veintisiete gremios socialistas y anarquistas crearon la FOA, Federación Obrera Argentina, con predomino de los anarquistas. En 1902, los socialistas que eran minoría , se separaron y crearon una nueva central , la UGT, Unión General de Trabajadores. Quedó entonces la FOA bajo el dominio de los anarquistas.

La UGT se diferenciaba de los anarquistas por sostener que la lucha gremial debía ir acompañada por la lucha política y con el apoyo a los partidos obreros.

Mientras tanto la combatividad de los obreros se reflejaba en las cada vez más importantes huelgas, que como en 1902 debido a la represión violenta se convierte en huelga general. El gobierno de Julio Roca declaró el estado de sitio y promulgó la Ley de Residencia, que permitía al poder ejecutivo deportar a los militantes obreros extranjeros en menos de 48 horas.

La gran mayoría de los obreros eran extranjeros, en la celebración del 1º de mayo de 1904, organizado por el partido socialista, la FOA y la UGT, iban con banderas rojas, cantando la "Marsellesa", la "Internacional", y la marcha de Garibaldi, y gritando estribillos con mueras a la burguesía, y al gobierno. La represión policial dejó el saldo de dos muertos, un obrero y un policía y varios heridos.

El gobierno de Roca, sin embargo, estaba preocupado por la cuestión obrera, y fue justamente en 1904 que su ministro Joaquín V. González presentó un proyecto de ley sobre el Código Nacional del Trabajo, que constituyó la legislación social y laboral más avanzada en el mundo. Se basaba en el "Informe sobre el estado de las clases obreras en el Interior de la República" realizado por Bialet Masse a pedido del gobierno. En dicho informe habían colaborado Storni, Lugones,y los socialistas Bunge, del Valle Iberlucea, Manuel Ugarte y José Ingenieros. Sin embargo tanto los socialistas y anarquistas como la oligarquía lo atacaron, los primeros por reaccionario, los segundos por revolucionario.

Dirá Alberto Belloni: "Esta unión de la izquierda antinacional y de la oligarquía no sería ni la primera, ni tampoco la última".1

En 1904 la FOA decidió cambiar el nombre por el de Federación Obrera Regional Argentina. Se denominó regional porque el concepto de nación no tenía valor, su postura era internacionalista. No reconocían otra patria que el mundo entero. En el V Congreso de 1905 adhirió a los principios del comunismo anárquico. Es necesario remarcar que el término comunista no tuvo el mismo significado que le darán los bolcheviques años más tarde, sino que se refiere a los ideales comunitarios de los anarquistas. Se distanciaron cada vez más de la UGT, porque rechazaban las conquistas parciales y mejoras inmediatas aduciendo que debilitaban el espíritu revolucionario de los trabajadores y les hacían perder el objetivo final que era establecer una sociedad de productores libres, donde el Estado desaparecería.

En 1905, gobierno de Manuel Quintana, y año en que se produjo la revolución radical, que no despertaba interés entre los obreros, en su mayoría extranjeros, la UGT convocó a un congreso con la asistencia de 33 sindicatos de la capital y 31 del interior, donde atacó el proyecto de Código de Trabajo. Lo destacable de este congreso fue la participación de gremios de industria, textil y metalúrgico. Inicialmente los gremios eran preferentemente de artesanos, eran gremios de oficio, la mayoría anarquistas.

Otra novedad fue el surgimiento del grupo "sindicalista". Surgió en Francia, su principal ideólogo fue George Sorel. Introducido en la Argentina hacia 1903 por socialistas disidentes como Julio A. Arraga desde Europa. Adhería al marxismo, con una mezcla de anarquismo y socialismo reformista. Fue apolítico, fue una ideología pragmática, basada en las necesidades inmediatas del trabajador. Consideraba al sindicato como la institución básica de la sociedad. Su principio fundamental fue: "Los sindicatos y no el partido político son el arma principal de la lucha proletaria."

En nuestro país buscaron convertir al partido socialista en apéndice de los sindicatos, por eso en 1906 fueron expulsados del partido. En ese mismo año los sindicalistas coparon la dirección de la UGT.

En septiembre de 1906 la FORA resolvió convocar a un congreso de todos los gremios del país para lograr la unidad de las organizaciones obreras. Este intento fracasó por el empecinamiento de los anarquistas de basar la unificación en la adopción del comunismo anárquico como ideología del movimiento obrero.

En 1906 se realizaron 170 huelgas en las que participaron 70.743 obreros, en 1907, 231, en 1908, 118, en 1909, 138 y en 1910, 298. El gobierno impone reiteradamente el estado de sitio, la represión provoca muertos y heridos de gravedad. El jefe de policía era el coronel Ramón L. Falcón.

En la celebración del 1º de mayo de 1909, los obreros reunidos en la Plaza Lorea son reprimidos con sable, revólver y máuser, con un saldo de ocho muertos y 40 heridos. El partido socialista, la FORA y la UGT convocan a la huelga general, que dura ocho días y se extiende a otras ciudades del interior.

A raíz de estos hechos se convoca un nuevo congreso de fusión, que da origen a una nueva central, la CORA, Confederación Obrera Regional Argentina, donde se vuelca toda la UGT, contando con algunos sindicatos anarquistas, y socialistas, pero con predominio de los sindicalistas.

Los sucesos del centenario, que desarrollamos más adelante, marcan la declinación del anarquismo. En 1914 en un congreso de unidad se decide la disolución de la CORA y el paso de todos sus sindicatos a la FORA. En 1915 se reúne el IX Congreso de la FORA, de gran importancia, porque provoca una nueva división en el movimiento obrero. La FORA del V Congreso que reúne a los anarquistas firmes en su espíritu combativo pero utópico, defensores del comunismo anárquico, y la FORA del IX Congreso, donde se vuelca el grueso de los trabajadores organizados, con el predominio de los sindicalistas, que perderá su carácter revolucionario para elegir la vía de negociación con el gobierno en "un regateo reformista y economista apolítico"2

Mientras tanto Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial, miles de hombres morían en las trincheras defendiendo los intereses colonialistas de sus respectivas burguesías nacionales. Es la época de la Segunda Internacional (1889-1917) Estaba dividida entre los revolucionarios que insistían en el internacionalismo proletario, contrarios a la guerra, y los reformistas de Bernstein que dejaron de lado las ideas internacionalistas y colaboraron con las burguesías locales. Los partidos socialistas de ideas reformistas pasaron a llamarse socialdemócratas.

En la Argentina se produce el acceso del radicalismo al poder con Hipólito Yrigoyen. Representaba el elemento criollo de tradición federal y sumó a los descendientes de inmigrantes, que se incorporaron a la vida política del país.

Con Yrigoyen cambió la actitud hacia el movimiento obrero. La indiferencia inicial y la persecución sistemática de los gobiernos oligárquicos fue reemplazada por un acercamiento y comprensión del movimiento obrero. El gobierno se convirtió en árbitro en las disputas entre patrones y trabajadores, protegió los derechos de sindicalización y de huelga, promulgó leyes laborales como la del salario mínimo y otros proyectos boicoteados por los conservadores. Intervino a favor de los intereses obreros en la importante huelga marítima de 1916 y en la huelga ferroviaria de 1917.
Sin embargo tanto anarquistas como socialistas combatirán a Yrigoyen, unos por su cerrado sectarismo, contrario a todo gobierno, y los otros por su incomprensión de los problemas nacionales y su actitud peyorativa hacia lo que despectivamente llamaban "política criolla". Con los que tuvo una mayor aproximación fue con los sindicalistas.

Otro partido político había surgido en ese tiempo, nos referimos al Partido Comunista. Surgido de una escisión del Partido Socialista, e influido por la Revolución bolchevique en Rusia de octubre de 1917, se creó al año siguiente bajo el nombre de Partido Socialista Internacional, que luego cambió por Comunista. También hará campaña contra Yrigoyen.

Una contradicción en la política obrera de Yrigoyen se dio en la huelga de los obreros de los talleres metalúrgicos de Pedro Vasena, ocurrida en 1919 y la posterior represión sangrienta en la que interviene el ejército y grupos civiles como la Liga Patriótica, presidida por Manuel Carlés, y la Asociación del Trabajo por Joaquín Anchorena.

El otro grave conflicto fue el de las huelgas de peones de estancias en la Patagonia en 1922. Yrigoyen envía al coronel Varela para reprimir, cometiendo increíbles tropelías, asuzado por los poderosos intereses de empresas británicas y familias como los Menéndez Behety. En enero de 1923 el coronel Varela será asesinado por un obrero alemán, anarquista, Kurt Wilckens, a quien luego matan en la cárcel.

Esta contradicción podría explicarse por el temor, por cierto no tan infundado, de una revolución social, por influencia de la revolución rusa. Al respecto Abad de Santillán sostiene al referirse a la Semana Trágica: "La Protesta exhortaba a la lucha armada, a la revolución....Faltó capacidad para orientar un movimiento que, con una preparación más adecuada de los anarquistas, hubiera podido terminar en una caída definitiva de la burguesía."3
La FORA quintista quiere ir a la huelga general revolucionaria por tiempo indeterminado, mientras que la FORA anarcosindicalista prefirió la negociación con el gobierno. Se aviene a levantar el paro general extendido por todo el país, sobre la base de la aceptación por parte de la empresa Vasena del petitorio obrero y la libertad de todos los detenidos. Socialistas y comunistas estuvieron de acuerdo, no así la FORA del V congreso. Nadie se hará cargo del saldo de 3000 muertos o más.

 En el movimiento obrero argentino, el comunismo aparece en el X Congreso de la FORA realizado en diciembre de 1918, con representación de 132 sindicatos, siendo vicepresidente del mismo, José Penelón, uno de los principales activistas del Partido Comunista. Ya el Consejo federal de la FORA estaba integrado por siete sindicalistas, dos socialistas, dos comunistas y cuatro indefinidos.

En 1921, el XI Congreso de la FORA va a dar origen en 1922 a una nueva central obrera, la USA, Unión Sindical Argentina integrada por sindicalistas, socialistas y comunistas. Su órgano de propaganda será el periódico "Bandera Proletaria". La FORA anarquista no participa y recupera el uso exclusivo de su nombre.

Es una época en que decae notablemente el movimiento obrero, en que se queda sólo en declaraciones. El fervor que había producido la revolución rusa había ido desapareciendo, viendo que el régimen capitalista no caía tan rápido como se creía. Ello llevó al sindicalismo a una actitud más moderada.

El anarquismo, quizá el más lúcido en su análisis, nunca comprometió un juicio favorable a la dictadura del proletariado, pues se oponía a todas las dictaduras, tanto burguesas como proletarias.

En 1922 se creó un gremio de suma importancia, porque será el de mayor cantidad de afiliados, que fue la Unión Ferroviaria. Adoptó un sistema de organización diferente. Al ser unión y no federación tendrá una estructura vertical centralizada. No adherirá a la USA sino que sobre su base se organizará una nueva central, en 1926, la COA, Confederación Obrera Argentina.

Estaba integrada por el grupo socialista que se escinde de la USA, a raíz de la expulsión del delegado del gremio municipal Francisco Pérez Leirós, por ser también diputado nacional por el Partido Socialista. Dada la posición apolítica de los sindicalistas esto no era admitido. Luego se retiran también los comunistas.

 El partido comunista estaba constituido por un reducido grupo de adherentes pero muy militantes, que fueron adquiriendo influencia en los nuevos sindicatos de industria como el de la construcción.

Los comunistas argentinos que se consideraban la vanguardia del proletariado, enfatizaban la unidad del partido con el movimiento obrero. Para el partido socialista, en cambio, debía respetarse la autonomía gremial, y buscaba que los sindicatos obtuvieran la personería gremial, bajo garantía del Estado, en consonancia con su postura legalista y reformista. Ese reconocimiento legal no era compartido por los comunistas, pues sostenían que le restaría fuerza a la lucha sindical.

 Su separación de la USA se debió principalmente por su adhesión a la Internacional Sindical Roja, sometida a los dictámenes de la III Internacional Socialista con sede en Moscú, y directamente al Partido Comunista soviético. Desde el punto de vista tanto anarquista como sindicalista esta situación no podía ser admitida dado que ambos defendían la autonomía de los sindicatos frente a cualquier injerencia de un partido político.

Esta situación produjo en la USA una disminución de sus afiliados, que pasaron de 26.000 en el momento de su fundación, 1922, para llegar a 1930 con 14.000 adherentes. La integraban gremios como los sindicatos del Mueble, Calzado, Construcciones navales, Marítimos, etc.

 La COA de muy breve duración alcanzó en 1926 alrededor de 80.000 afiliados, de los cuales 75.000 eran ferroviarios.
Por lo tanto en 1926 existían tres centrales obreras: la FORA anarquista, la USA sindicalista y la COA socialista.

En 1929, los comunistas crearon su propia central con el nombre de Comité de Unidad Sindical Clasista (CUSC), "Sobre la base de comités de fábrica y de lucha para romper con el legalismo sindical", 4estimándose en 5000 sus afiliados. Esto agravaba aun más la división del movimiento obrero, coexistiendo en esta época cuatro centrales: FORA, COA, USA, y CUSC, más los sindicatos autónomos.

Antes de la caída de Yrigoyen, y frente a la terrible crisis en que se encontraba el país, debido a la quiebra de la bolsa de Nueva York y sus negativas consecuencias, la Federación Obrera Poligráfica Argentina toma la iniciativa de constituir una única central obrera bajo el nombre de Confederación General del Trabajo, (CGT), denominación adoptada de la francesa.

Finalmente, y a pesar de disensiones entre los gremios socialistas como la Fraternidad y la Unión Obreros Municipales, se logra aprobar las bases de unidad para la creación de una central única entre la COA y la USA. Ello se efectivizó el 27 de septiembre de 1930, al poco tiempo de la Revolución de Uriburu que depuso al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Los representantes de la USA fueron Pascual Plescia, Alejandro J. Silvetti, y José Milani los dos primeros del sindicato de la Madera. Los de la COA, José Negri, Camilo Mollo, y Cayetano Sica. Por la organización invitante, FOPA, Pedro González Porcel, Sebastián Marotta, y M. Punyet Alberti. Se eligió como secretario general a Luis Cerutti de la Unión Ferroviaria, uno de los gremios más fuertes, y que más afiliados tenía en todo el país.

La CGT estuvo orientada hacia las ideas sindicalistas, quedando al margen los obreros comunistas, anarquistas y una parte del socialismo. Los viejos sindicatos de oficio, dejan paso a gremios del sector terciario, o de servicios como los tranviarios, ferroviarios, marina mercante, telefónicos, empleados del Estado. Eran muy pocos los gremios del sector industrial.

En cambio en el primer período de la historia del movimiento obrero, tuvieron relevancia los gremios de oficio: panaderos, carpinteros, linotipistas, ebanistas. Militantes de los gremios de la madera tuvieron una importante representación tanto en la FORA anarquista, los carpinteros, como en la UGT, CORA, FORA sindicalista, y en la USA.
b) La Revolución del 4 de junio de 1930 y la Década Infame (1933-1943)

La fundación de la CGT en el 30 coincidió con una profunda crisis económica y política. Su secretariado no se manifestó en contra del golpe de Uriburu, mantuvo una actitud de prescindencia política. Pero envió una carta a Uriburu en donde manifestaba que la CGT "está dispuesta a ayudar al gobierno en su acción de justicia institucional y social" y aprobaba la ley marcial porque era "para asegurar la tranquilidad pública" Tanto socialistas como comunistas, marcadamente antiyrigoyenistas permanecieron impasibles, ante la caída de Yrigoyen. Luis Cerrutti Costa interpreta estos hechos de la siguiente manera: " El Partido Socialista, que había colaborado seriamente en la caída de Yrigoyen, y que era el principal beneficiario político de la posición antirradical del gobierno provisional, urgió a sus adherentes sindicales para la constitución de una Central Obrera colaboracionista que paralizara la rebelión revolucionaria de las masas populares."5 De hecho una de sus primeras medidas fue oponerse a la huelga general de protesta por las medidas represivas del gobierno de Uriburu que iban dirigidas fundamentalmente a los anarquistas. La FORA ya muy debilitada no formaba parte de la CGT.

Comienza la CGT con aproximadamente 100.000 afiliados, un tercio de los cuales eran extranjeros. Aun no era reconocida la práctica sindical como actividad legítima, y el movimiento obrero era objeto de control policial desde el Estado, estableciendo un sistema de espías en los gremios.

Se inicia el período con una gran desocupación , baja de salarios, y carestía de la vida, pero debido a la crisis mundial comienza un proceso denominado de sustitución de importaciones por el cual se busca fabricar en el país los productos que no se pueden importar.

Esto trae como consecuencia un desarrollo de la actividad industrial y la aparición de los primeros sindicatos de industria. Concatenado a ello la migración europea que había caracterizado las primeras décadas del siglo, y que aportó la mano de obra por oficios, fue reemplazada por las migraciones internas, que se vuelca como mano de obra en las incipientes industrias localizadas en los grandes centros urbanos. Ello supuso, como sostiene Julio Godio: "una nacionalización de la base social de los sectores populares." 6

 Pero la prédica de los dirigentes obreros de esta época, de cualquier signo ideológico, está marcada por la lucha antifascista. La alternativa que presentan es democracia versus fascismo. Y en ese aspecto vienen a coincidir con el régimen oligárquico. Dice Belloni: "La CGT, que se había estructurado desde arriba, había nacido corrompida por la dirección amarilla. Socialistas y comunistas se pelearán por sus huesos."7

En una primera etapa predominará en la CGT la tendencia sindicalista, que seguía sosteniendo el gremialismo apolítico, ocupado sólo en las reivindicaciones económicas. Pero este apoliticismo ante un régimen reaccionario, de entrega de los recursos del país a manos extranjeras, de persecución al movimiento obrero, era considerado como un apoyo tácito al gobierno.

La postura de las organizaciones de tendencia socialistas en cambio consideraban legítimo la participación política de los gremios, en apoyo de las fuerzas democráticas, y contra el fascismo, pero respondiendo a las directivas del partido Socialista.

Disconformes con las autoridades de la CGT que postergaban indefinidamente la convocatoria a Congreso General, en diciembre de 1935, los delegados de la Unión Ferroviaria, La Fraternidad, Empleados de Comercio, Unión Tranviarios, Municipales y ATE, designaron una Junta Provisoria, instalando de hecho una nueva dirección.

Se produjo así la primera división de la CGT. La encabezada por los sindicatos socialistas o CGT Independencia (sede de la Unión Ferroviaria) y la CGT Catamarca, ( local del sindicato de telefónicos). Fue el primer golpe obrero en la historia del sindicalismo argentino.

La CGT Independencia contaba con los gremios más importantes numéricamente, que eran gremios del sector terciario, transporte, empleados de comercio, del estado. Recibió además el aporte de los gremios bajo control comunista, que eran sindicatos por industria, como la Federación de Industria de la Carne, el de Obreros Metalúrgicos, la Federación Obrera Nacional de la Construcción, y la Federación Obreros de la Madera (por corto tiempo). Su influencia creciente en el movimiento obrero se reflejó en los 19 representantes que obtuvo en el Congreso de la CGT de 1939, sobre un total de 138.

El ingreso de los gremios comunistas a la CGT Independencia en 1936 se debió al cambio de política del KOMINTERN que ordenó a los comunistas locales disolver el Comité de Unidad Sindical Clasista creado en 1929, y cooperar con la izquierda democrática. Así los comunistas trabajaron junto a los socialistas en la campaña antifascista y en la formación de Frentes Populares.

A raíz de ello, se realiza el 1 de mayo de 1936 el acto contra el fascismo y en defensa de la democracia argentina, donde participan representantes del movimiento obrero y de las fuerzas democráticas: por la CGT habla José Domenech, por el Partido Demócrata Progresista, Lisandro de la Torre, por el socialismo, Mario Bravo, por el radicalismo Arturo Frondizi, por el Partido Comunista, Paulino González Alberdi.

Mientras clamaban contra el fascismo, las leyes obreras no se cumplían, eran letra muerta, porque los patrones imponían sus criterios egoístas, protegidos por las fuerzas gubernamentales.

En 1937, la CGT Catamarca, de postura sindicalista, adoptó el antiguo nombre de Unión Sindical Argentina (USA), a ella se adhirieron la Federación de O. Marítimos, los telefónicos, y sindicatos autónomos, como ULMA, (Linotipistas y Mecánicos) al que pertenecía Sebastián Marotta. Su secretario general inicialmente fue Tramonti de la Unión Ferroviaria, lo que muestra la división interna que había en dicho gremio. Luego será Luis Gay y Modesto Orozco de FOET.
Creada la USA, quedó una sola CGT, que será la central obrera más importante, y de mayor número de afiliados. Su secretario general fue José Domenech, socialista de la Unión Ferroviaria.
 El idilio entre socialistas y comunistas concluye cuando Stalin firma un pacto de no agresión con Hitler en agosto de 1939. Así, en la reunión del Comité Central de la CGT en mayo de 1940, su secretario Domenech, ante el problema de la guerra mundial, sostuvo que la opción era entre democracia o fascismo. En cambio, el comunista Pedro Chiaranti, dirigente de la FONC, sostuvo que la guerra se debía a la rivalidad de los dos imperialismos, que no afectaba al sindicalismo argentino, por lo tanto respaldaba la neutralidad del país.

Pero cuando Alemania invadió Rusia en 1941, los comunistas cambiaron nuevamente de posición, y de la neutralidad pasaron al apoyo fanático de la causa aliada y rusa. Ahora los comunistas criticaban a los socialistas por no ser suficientemente antifascistas. Domenech se explicaba el cambio de táctica de los comunistas sosteniendo que ciertos elementos extranjeros se habían infiltrado en sus gremios.8 De cualquier modo, nos muestra una vez más la desubicación política de los comunistas argentinos.

 Sin embargo no todos caen en la falsa antinomia de democracia o fascismo. Tenemos a un viejo militante de los ebanistas, Mateo Fossa, que integró la C.A. del Sindicato de Obreros de la Madera, haciendo estas observaciones: "El proletariado, con admirable instinto de clase, no se dejó seducir por el vacío ruido antifascista con que los socialistas entregados al imperialismo y los stalinistas al servicio del Kremlin pretendían arrastrarnos a la masacre imperialista."9

En un reportaje que Mateo Fossa realizara a Trotzky en México, ante una pregunta sobre los problemas de Latinoamérica, éste da como ejemplo una suposición, si Inglaterra invadiera al Brasil, de qué lado estaría la clase obrera: "Le contestaré por mí mismo(...) Yo estaré de parte del Brasil "fascista", contra la Inglaterra "democrática". Porque el conflicto entre estos dos países no será una cuestión de democracia o fascismo. Si Inglaterra triunfara pondría otro dictador en Río de Janeiro y colocaría una doble cadena alrededor de Brasil. Si por el contrario, Brasil triunfara, ello daría impulso poderoso a la conciencia nacional y llevaría al derrocamiento de la dictadura de Vargas."10

Detrás de la disparidad de criterios entre socialistas y comunistas, se ocultaba también la pugna por el control de la central obrera. Esta se manifestó con claridad cuando el Comité Central de la CGT , en octubre de 1942, expulsó a un dirigente comunista de la FONC, por haber publicado un artículo en contra de los socialistas y de la CGT en el diario comunista La Hora.

La CGT había ido acercándose cada vez más a posturas sindicalistas, dejando de lado la línea democracia versus fascismo para dedicarse a las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores. Realizándose una serie de movimientos huelguísticos de envergadura y campañas contra la carestía y por aumentos de salarios. Lo que le valió la crítica tanto del partido socialista como del comunista.

Sin embargo la división entre socialistas y comunistas en la CGT no llegó a dividir a la central obrera, pues los socialistas eran mayoría. Fueron las desavenencias entre los mismos socialistas, alentadas por los comunistas con hábiles maniobras, las que provocaron finalmente la división de la CGT.

Con motivo de un pequeño conflicto, si por el atraso en las cuotas debía la Federación Gráfica Bonaerense permanecer en la CGT o no, la facción de Domenech, partidaria de que no continuase en la CGT, fue derrotada por 22 votos contra 19 más una abstención, por la facción de Pérez Leirós, Borlenghi, y Argaña que contaron con el apoyo de los comunistas. Esta alianza sería la que dividiría poco después a la CGT.

La escisión ocurrió cuando en marzo de 1943 se debían elegir nuevas autoridades. Se presentaron dos listas de candidatos, la Lista Nº 1, encabezada por Domenech, y la Lista Nª 2 encabezada por Pérez Leirós que contó con el apoyo de los comunistas. La Lista de Domenech ganó por un voto, (23 a 22 ), gracias al reemplazo de Marcos Lestelle (Unión Ferroviaria) que había votado por la lista Nº2, por otro que votó por la Lista contraria. La oposición consideró fraudulenta la elección y se retiró.

La CGT quedó, entonces, dividida en dos fracciones hostiles de fuerzas similares: la CGT Nº1 compuesta por gremios cuya primera lealtad era el movimiento obrero (Unión Ferroviaria, Unión Tranviaria, Sindicato Cervecero) y la CGT Nº2 de los gremios cuya lealtad básica era para el partido socialista o comunista (Empleados de Comercio,(Borlenghi), Municipales (Pérez Leirós), gráficos, empleados del Estado, y la FONC, La Fraternidad. El gremio de la Madera permanecía autónomo.

Llegamos a la antesala de una nueva época en la historia argentina, la época peronista. Antes del golpe militar del 4 de junio de 1943, el movimiento obrero estaba dividido en CGT Nº1, CGT Nº2, la USA, la FORA y los sindicatos autónomos. Las leyes obreras no se cumplían ,y sólo un tercio de los trabajadores del país estaba sindicalizado. La CGT, defensora del librecambio, con planteos teóricos europeos ajenos a la realidad nacional, y con tácticas de lucha basadas en el regateo reformista, queda desprestigiada ante las masas obreras, que observan un angustioso panorama que pareciera sin salida. Tampoco se había logrado el reconocimiento e institucionalización de las organizaciones obreras.

Esta era la situación que encontró Juan Domingo Perón al frente del Departamento Nacional del Trabajo, luego Secretaría de Trabajo y Previsión.

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